Laphroaig – Quarter Cask

Laphroaig

Después de largas disquisiciones acerca de como pronunciarlo, aquí tenemos una versión oficial de la University of Edinburgh.

Como decía una campaña de la bodega hace unos años, “entre 0 y 10 nunca obtuvimos otra nota”.

Este es un single malt Scotch whisky que solo puede fascinar o resultar repulsivo.

Probablemente el whisky con más personalidad que existe y en este caso una de sus versiones más peculiares.

Al parecer hace un buen tiempo atrás se utilizaban barricas de roble de tamaño pequeño ya que eran más fáciles de transportar en el lomo de un animal de carga. Sobretodo porque la producción y comercio ilegal no permitía otros medios transportes, proporcionando hasta un 30% más de contacto del destilado con la madera y en un alcohol de destilación esto es responsable de buena parte de sus características.

Por lo general Laphroaig suele atender a viejas prácticas de producción y por eso sus maltas no pasan más de diez años en barrica solo en casos excepcionales y por satisfacer al mercado. De hecho han dejado de producir el 15 años, aún se ve el 18 y  hay testimoniales 27, 30 y 40 años.

Laphroaig Quarter Cask fué embotellado a 48º, esta es una práctica que empieza a ser la norma, los Cask Strenght, a los que no se rectifica su nivel de alcohol. Bueno, en realidad esto no es cierto del todo, el envejecimiento en barrica conlleva la pérdida de volumen del destilado – la parte de los ángeles –  que dada su volatilidad es principalmente alcohol, reduciendo progresivamente su ABV (Alcohol by volume), pero este proceso no es controlable y cada barrica tiene una graduación y no es viable imprimir nuevas etiquetas todo el tiempo, por eso, aunque minimamente, hasta los Cask Strenght tienen una dilución.

En este encontramos todo lo que podemos esperar de un Laphroaig, humo y brasas extinguidas como las de una estufa apagada el fin de semana pasado, dulzón como de bananas ya marrones, el suelo de un bosque de inicios de invierno mojado por lluvias durante todo el otoño, con setas aquí y allí, pero en la primera mañana soleada y fría en la que puede apreciarse el vapor donde pega el sol y sabemos que estamos entre pinos y cedros.

En boca le pasamos la lengua a un viejo abrigo de cuero que usamos para varios asados y nos abrigó en fogones durante años, el alcohol se percibe intenso y se nota la madera que redondea y difumina las notas de iodo.

Tras el paso inicial, prácticamente desinfectante, nos deja maderas y aparece el iodo del agua salada de una ostra fresca, el retrogusto nasal que nos deja una ola que desprevenidos nos hace dar tumbos sin saber que es arriba o abajo. Un buen rato después vuelven los pinos y un dulzor de orejones y dátiles.

Vamos, una montaña rusa a la no podemos esperar volver aunque aún no nos hayan quitado la traba de seguridad.

Con unas gotas de agua se abre como una flor y es una experiencia el doble de increible, sacrílego yo, con unos hielos que vamos dejando derretir podemos encontrar un matiz tras otro. Descubriendo detalles como en una tarde frente al jardín del edén de las Delicias del Bosco.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 10.0/10 (2 votes cast)
Laphroaig - Quarter Cask, 10.0 out of 10 based on 2 ratings

3 Comments:

  1. Lo tome por primera vez en un casamiento cerca de Bristol. Su sabor duro en mi boca mas que los que se casaron aquel mismo día.

  2. Yo voy con la trascendencia antes que al tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *